Las zonas grandes son las que más agradecen tener el calendario planificado desde el principio: son superficies amplias, con vello a menudo grueso, y estirar los intervalos por descuido alarga el proceso entero. En la valoración dejamos por escrito las sesiones previstas y las fechas.
Zonas que incluye
Brazos, glúteos, zona abdominal, zona lumbosacra, espalda, tórax, zona íntima completa y medias piernas.
Si tu caso combina varias zonas, en la valoración las agrupamos y te decimos qué sale mejor: tratarlas juntas en la misma sesión o repartirlas en visitas distintas según el ciclo de cada una.
Cómo funciona el láser diodo
El diodo emite un pulso que el pigmento del pelo absorbe y convierte en calor. Ese calor daña la estructura que genera el vello, y por eso el efecto es progresivo y acumulativo. El cabezal va refrigerado por contacto, lo que protege la epidermis y permite trabajar tonos de piel altos, algo que los equipos antiguos no podían hacer con seguridad.
Conviene decirlo con claridad: no es indoloro. Se nota calor y algún pinchazo, más en zonas de hueso cercano o piel fina. Es perfectamente tolerable y bajamos potencia si la zona resulta sensible, pero preferimos que vengas sabiendo qué vas a sentir.
Antes de la primera pasada completa hacemos una prueba en una zona reducida. Sirve para fijar parámetros según tu fototipo y el grosor del vello, y para ver cómo responde el tejido en las horas siguientes.
Cuántas sesiones vas a necesitar
En estas zonas el rango habitual va de ocho a diez sesiones. Espalda y tórax dependen bastante del componente hormonal, y en ellos revisamos el plan a mitad del proceso con más detalle que en el resto.
El motivo de que hagan falta varias sesiones está en el ciclo del pelo: solo se puede tratar el vello que está en fase de crecimiento activo, y en cualquier momento solo una parte de la zona lo está. Cuando el pelo que estaba en reposo despierta, hace falta otra pasada.
El intervalo aquí es de seis a ocho semanas, porque el ciclo del vello corporal es más lento. Venir antes de tiempo significa tratar una zona donde aún no ha entrado en fase activa el pelo que quedaba dormido, con lo que se gasta una sesión para poco.
El objetivo realista no es cero pelo para siempre, sino una reducción muy alta y estable con sesiones de mantenimiento espaciadas. Quien te prometa lo primero te está vendiendo algo que la biología no permite.
Qué hacer antes de cada sesión
Rasura la zona el día anterior. El láser necesita el pelo dentro del folículo, así que nada de cera ni pinzas en las semanas previas: arrancan la raíz y dejan al equipo sin diana. Ven sin cremas, sin aceites y sin desodorante, porque cualquier capa entre el cabezal y la piel interfiere con la refrigeración.
Evita el autobronceador, que falsea el tono aparente de la piel y por tanto los parámetros. Y avísanos de la medicación que tomes: algunos fármacos aumentan la fotosensibilidad y cambian la pauta.
Después de la sesión
Es normal notar la zona caliente y ver un enrojecimiento leve alrededor del folículo durante unas horas. Te pedimos hidratación diaria sin perfumes agresivos, protección solar alta mientras dure el proceso —también en días nublados— y evitar sauna, piscina climatizada y deporte intenso las primeras cuarenta y ocho horas.
En los días siguientes verás que parte del vello parece crecer. En la mayoría de casos es el pelo tratado saliendo, no pelo nuevo, y se cae solo. Si aparece alguna reacción que no esperabas, escríbenos y la revisamos en el centro: preferimos verla que resolverla por mensaje.
Cuándo no está indicado
Con vello muy claro o cano el pigmento es insuficiente y el resultado será limitado; lo advertimos antes de que gastes dinero. Con la piel recién tostada preferimos esperar unos días. En embarazo se pospone. Y si el patrón de vello apunta a una causa hormonal, lo sensato es que lo valore un médico en paralelo, porque si no se trata la causa el mantenimiento será eterno.
Si la zona tiene tatuajes o lesiones, trabajamos alrededor y te lo explicamos en la valoración: el láser no puede pasar sobre tinta.
Precio y cómo reservar
El precio depende de la zona y del número de zonas que agrupes, y se cierra en la valoración junto con el calendario de sesiones. No trabajamos con bonos cerrados que haya que pagar por adelantado: cada sesión se abona al terminar, y si el tratamiento deja de tener sentido, lo decimos y se para.
Escríbenos por WhatsApp al 641 487 102 contándonos la zona y desde cuándo te lo planteas, o pide cita desde el formulario. Estamos en C. Gladiolos 42, Las Lagunas de Mijas, a cinco minutos de Fuengirola y con aparcamiento libre en la misma calle. Atendemos solo con cita previa, así que la sesión es tuya de principio a fin. Si quieres leer más antes de decidir, en preguntas frecuentes están las dudas que más nos llegan.




