Qué es la triple exfoliación facial
La triple exfoliación facial consiste en remover impurezas, restos de maquillaje y suciedad del rostro combinando tres mecanismos de exfoliación en la misma sesión. El objetivo es limpiar la piel en profundidad y prepararla para que lo que venga después —activos, hidratación o un protocolo más largo— penetre de verdad.
Es un tratamiento de puesta a punto: no busca corregir una alteración concreta, sino devolver a la piel una superficie uniforme sobre la que trabajar.
Para quién está indicado
Pieles con textura irregular, tacto áspero, acumulación de células muertas y aspecto apagado. Muy indicada como primer paso antes de un protocolo despigmentante o de firmeza. En pieles sensibles se ajusta la intensidad o se descarta uno de los tres mecanismos.
Nada de esto se decide por catálogo. La primera visita es de valoración: miramos hidratación, sensibilidad, estado del poro y presencia de manchas, y preguntamos qué usas en casa. Ahí aparece casi siempre la información más útil, porque muchos problemas de piel no vienen de falta de tratamiento sino de exceso: tres ácidos distintos en la misma rutina, exfoliación diaria o limpiadores que arrasan la barrera.
Cómo es la sesión
Preparación y desmaquillado, y después los tres pasos de exfoliación encadenados con los tiempos justos entre uno y otro. Terminamos calmando la piel e hidratando, porque una exfoliación sin cierre deja la barrera expuesta.
Trabajamos en cabina cerrada, con una persona por franja horaria, así que la sesión dura lo que tiene que durar y no hay prisa. Sales del centro con la piel protegida: la protección solar al terminar no es opcional.
Cada cuánto conviene repetirlo
No es un tratamiento de repetición frecuente: cada dos o tres meses, o como preparación puntual antes de otro protocolo. Repetirla cada pocas semanas es contraproducente.
Más no es mejor. Encadenar estímulos sobre la misma zona en pocos días altera la barrera cutánea, con el resultado paradójico de una piel que reacciona peor. Respetar el tiempo entre sesiones es parte del resultado.
Antes de venir
Suspende exfoliantes y ácidos en casa los cinco días previos y llega sin maquillaje. Si te has expuesto al sol de forma intensa, lo pospondremos.
Avísanos si estás usando retinoides, ácidos o cualquier tratamiento médico en curso, aunque te parezca irrelevante: no es lo mismo trabajar sobre una piel con la barrera intacta que sobre una en plena adaptación.
Después de la sesión
Piel sensible al tacto durante unas horas y posible descamación fina en los días siguientes, que es esperable. Rutina mínima 72 horas, sin ácidos, y protección solar alta a diario sin excepción.
Protección solar alta a diario, también con nubes. Es el punto que más se incumple y el que más consecuencias tiene, sobre todo viviendo en la costa, donde la exposición acumulada es alta aunque no vayas a la playa.
Cuándo te decimos que no
No la hacemos sobre piel con rosácea activa, brotes inflamatorios, heridas o quemaduras solares recientes. Si hay dermatitis, primero el médico.
Puede sonar raro que un centro te diga que hoy no te trata. Es exactamente la razón por la que la primera visita es de valoración y no de venta: hay casos en los que la recomendación correcta es otra, y venderte una tanda de sesiones sería el camino fácil y el equivocado.
Precio y cómo reservar
El precio por sesión y el número de sesiones se cierran en la valoración, por escrito y antes de empezar. Cada sesión se abona al terminar: no hay bonos cerrados que haya que pagar por adelantado ni paquetes que caduquen.
Escríbenos por WhatsApp al 641 487 102 contándonos qué te preocupa de tu piel y qué productos usas, o pide cita desde el formulario. Estamos en C. Gladiolos 42, Las Lagunas de Mijas, a cinco minutos de Fuengirola, con aparcamiento libre en la misma calle. Puedes ver el resto de tratamientos del centro o resolver dudas en preguntas frecuentes.



